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La guitarra de Yoshimi Otani en el MUA

Evento: Concierto de guitarra española: cierre de la exposición Winter Garden
Lugar: Sala Polivalente, MUA, Universidad de Alicante.
Fecha y hora: Jueves, 17/01, 19:00.
Intérpretes: Yoshimi Otani
Organiza: Universidad de Alicante, MUA, Japan Foundation

Poco antes de las siete, desde la galería aneja a la Sala Polivalente del MUA (cuya acústica no ayuda precisamente al tenue sonido de una guitarra sola), se escuchaba calentar y afinar a Yoshimi Otani, experimentado guitarrista japonés con estudios terminados en Alicante. Tras una breve presentación de Carles Cortés, el concierto empezó con puntualidad y sin una silla libre bajo el escenario.

En la Pavana de Albéniz Otani hizo gala de un rubato comedido y elegante y unas dinámicas sin grandes aristas, una tónica que se mantuvo en el Capricho catalán. Aquí revelaba ya uno de sus puntos fuertes, un cuidado tratamiento de la polifonía que dejaba cantar a la melodía de los graves; virtud que destacaría más todavía en Sakura-sakura, más adelante. A la Zambra granadina, por otra parte, Otani supo darle el movimiento y la garra que pedía la pieza.

Vino luego Granados y el primero los Valses poéticos. En las escalas del Presto final tocaba techo la técnica del nipón, y no faltaron notas falsas y algún cambio de posición poco limpio. El balance general de la suite, aun así, es positivo: Otani fue atrevido con la dinámica y el carácter en el primer vals, destacando en los cantabile, y el quasi ad libitum del sexto lo siguió, acertadamente, al pie de la letra. Fue apropiada la sequedad que imprimió al quinto, y a pesar de la exigencia técnica del final, cerraba volviendo al tema lírico de I con especial tacto. La misma tensión entre dificultad técnica y gusto interpretativo se dio en Maja de Goya, una pieza donde los saltos de cuerda y la velocidad lo pusieron en algún apuro, pero los fallos que tuvo (en realidad pocos y puntuales) los compensó con un gran tratamiento del staccato y la dinámica y sobre todo un tacto privilegiado para los armónicos, recurso que explotó con acierto en todo el concierto.

Con una sonrisa, Otani declinó la invitación a hacer un intermedio, y seguramente fue un acierto, pues quedó claro que había empezado algo frío y en la segunda parte del acto, dedicada por entero a la música japonesa, estuvo más desenvuelto y mejoró su toque, que ya era bueno en muchos aspectos.

Los temas populares arreglados por Miyake fueron una audición cuanto menos interesante. Pienso que, más que las variaciones sobre Sakura-sakura o los temas cinematográficos de Hisaishi, algunas de ellas (sobre todo I y IV) evidenciaron las distancias que separan nuestros sistemas musicales, claro que como una invitación a salvarlas y no como mera constatación de las mismas. En cualquier caso en “Koujou no tsuki” fue donde más brilló el guitarrista, dados los cambios de tempo, armonía y tono que imponía la pieza. En cuanto a los fragmentos de bandas sonoras, son sobre todo una buena muestra de la peculiar y afortunada asimilación que compositores como Uematsu han hecho de la música europea para acompañar cine y videojuegos: tanto en el prestigio de estos campos de la cultura como en el de su música, Japón nos lleva enteros de ventaja, y la calidad de estas pequeñas piezas da cumplida cuenta de ello.

Basándose en Sakura-sakura, canción tradicional japonesa sobre la primavera y los cerezos en flor, escribió Yukihiro Yokoh el tema con variaciones que cerraba el programa. La partitura lleva la sencilla melodía popular a un terreno instrumental intermedio donde la guitarra quiere a veces remedar el sonido tenso y penetrante del koto, y a veces subsume el motivo original en un acompañamiento complejo y exigente de armonía más occidentalizante. Lejos de la boca de la guitarra, ya rasgueando cerca del puente, ya punteando en los últimos trastes del mástil, buscaba –y encontraba– Otani esas sonoridades que evocan el koto mencionado, captando y ampliando ese mestizaje equilibrado que ya estaba en el arreglo de Yokoh. Éste fue probablemente el mejor momento del músico, donde más brillaron sus dotes y cuando más en forma se mostró. El público pareció pensar lo mismo porque hasta dos veces lograron los aplausos que regresara Otani a la tarima; los bises elegidos, un tema del film anime El viaje de Chihiro (también de Hisashi) y la tradicional catalana “El testament d’Amèlia”.

Otani se marchó en medio de un último, largo y merecido aplauso tras un concierto notable: el repertorio bien escogido y el buen hacer del guitarrista lo ratifican como un broche más que acertado para una exposición de las características de Winter garden.


Repertorio:

Parte 1.
Isaac Albéniz:
Pavana
Capricho Catalán

Zambra granadina
Enrique Granados
Valses poéticos
Maja de Goya
Parte 2.
Haruna Miyake
Canciones populares japonesas.
Joe Hisaishi
Temas de películas de Hayao Miyazaki
Yukihiro Yokoh
Variaciones sobre el tema Sakura-sakura
(Bises)
Hisaishi: Fragmento de El viaje de Chihiro
Popular: “El testament d’Amèlia”

VEU Revista Cultural de la Universidad de Alicante


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