Saltar apartados

Tiempo de farsa

  • Contra la democracia de Esteve Soler
  • Intérpretes: Alberto González, Carlos Baragaño, John Halnan, Celia Díaz, Carla Martín, David Tomé, Alicia de la Peña, José Luis Venegas y Daniel García.
  • Dirección Juan Luis Sáez.
  • 27 de octubre. Paraninfo de la Universidad de Alicante.


Tiempo de farsa

Una crítica de Benito Elías García Valero

Cuando el público se agolpa frente a la corbata, poco antes de que comience el espectáculo, tres actores de negro ejecutan una significativa performance: queman, uno a uno, los cordeles que mantienen suspendidas sobre el escenario cada una de las letras que forman la palabra DEMOCRACIA. El espectador no recuerda cuál cayó primero: ¿la A de asamblea, la M de monetizar, la C de corrupción o la segunda C, la de crisis? Sólo percibe que todo cae, y la reinvención del concepto vuelve a empezar. En nuestra testificación atónita de la tremenda crisis que sofoca desde hace varios años a la palabra democracia, a veces olvidamos que, como sustantivo abstracto que es, el vocablo continuamente se resemantiza para adaptarse a cada momento, partido político o contexto, y así se sirven de él todos los demócratas para sus propios fines: casualmente, hoy nunca suelen ser los del consenso. Este motivo temático explica, junto con la exquisita calidad imaginativa del texto, que la obra de Esteve Soler esté siendo representada en tantos escenarios internacionales y haya recibido tan merecido reconocimiento por parte de los profesionales del teatro europeos. Su famosa trilogía Contra el progreso / Contra el amor / Contra la democracia pretende desmontar los argumentos por los que regimos nuestra vida cotidiana. Es teatro sobre el teatro de la vida, donde nuestro papel varía según la situación, y el espectador/ciudadano, en lugar de liberar en una catarsis sus pasiones más viles, se sume en la desoladora certeza de que está inmerso en un espectáculo atroz. El viejo tópico barroco del theatrum mundi tiene más vigencia que nunca, o que siempre.

El Aula de Teatro de la Universidad de Burgos tenía entonces el grave cometido de trasladar un texto difícil por su lenguaje desnudo, a veces gore y explícito, sin perder la dignidad en el proceso. El director ha diseñado un espectáculo móvil, pensado para una gran escenario (como el del Paraninfo), decorado por diferentes fondos que cobran protagonismo cada vez que se desplaza frente a ellos un marco teatral portátil decorado con motivos barrocos y pinturas expresionistas: Goya y Munch rematan este esperpento que pretende destripar las leyes de la realidad democrática. El público va rotando alrededor del escenario, ubicándose frente al escenario donde el marco hace parada. En esta representación, unos afortunados tenían sillas, otros estábamos de pie y el resultado fue una experiencia dramatúrgica muy peculiar: el grado de implicación en las tramas era máximo al ser mínima la distancia entre el personaje y el espectador. La proeza se debe al buen desempeño del director.

Montada en torno a siete historias, Contra la democracia utiliza motivos viscerales, en ocasiones terroríficos, para sacar a relucir temas que todo espectador prefiere evitar en las distancias cortas: parricidio, anticapitalismo, derecho a ser diferentes de las mujeres que eligen llevar el burka, prácticas mafiosas por todos toleradas o reyes sanguinarios, como el mismo Leopoldo que reinó en países tan aparentemente pulcros y democráticos como Bélgica. A pesar de utilizar uno de los lenguajes más complicados para el amateur, siempre en la cuerda floja entre el no llegar y el pasarse, estos actores ponen todo su entusiasmo y talento en el escenario para que una obra tan difícil no acabe siendo la farsa de una farsa.

Les ayuda una escenografía sugerente y sorprendentemente creativa: baratos cartones forman telones, sillas, puertas y hasta camas, y no han escatimado en utillaje para causar el peculiar efecto realista de corte absurdo que pide el texto. La música ameniza con sorna mediante melodías que sirven para transitar entre escenas, mientras el público se reubica en el espacio. El vestuario encaja con los tintes esperpénticos de los argumentos, y las barbas de los ricos son exageradas, los rulos de las marujas son gigantes y las gafas de sol de los plutócratas que manejan a los políticos son, cómo no, totalmente opacas. El espectáculo ha sido diseñado para que cada elemento genere un efecto de conjunto que refuerza al texto y transmite el mensaje vorazmente: si alguien se pregunta cómo pueden armonizarse historias sobre arañas, ex-mujeres, adolescentes asesinados porque nunca serán rentables, camareras, afganas con burka y las manos ensangrentadas, iraquíes, congoleños y amnésicos semejantes a los ciegos de Saramago, que acuda a ver Contra la democracia con la certeza de que escuchará argumentos contra todo. Acaso la obra se escribe contra esta democracia, pero lo cierto es que no se plantea alternativa posible: ¿qué ocurriría si, como dicen el rey Leopoldo de Bélgica y Dick Cheney al final de la obra, todos nos pusiéramos en contra de ellos? Se cierra el telón.

Sé que algunos se podrían quejar de pasar más de una hora de pie, pero no hay por qué preocuparse: cuando acaba la función, vaciamos la sala y retornamos al cómodo sofá de nuestro hogar, bajo las condiciones que sean.

VEU Revista cultural de la Universidad de Alicante


Revista Cultural VEU
Secretariado de Promoción Cultural y Lingüística
Universidad de Alicante
Carretera San Vicente s/n
03690 San Vicente del Raspeig
Alicante (Spain)

Tel: (+34) 96 590 9593

Fax: (+34) 96 590 3464

Twitter: https://twitter.com/culturaenlaua

Facebook: http://facebook.com/culturaenlaua

Google+: http://google.com/+Culturaenlaua

Para más información: informacio@ua.es, y para temas relacionados con este servidor Web: webmaster@ua.es

Carretera San Vicente del Raspeig s/n - 03690 San Vicente del Raspeig - Alicante - Tel. 96 590 3400 - Fax 96 590 3464